El
padre de Corle, el logotipo que representará a la candidatura
de Madrid para los Juegos Olímpicos de 2016, es Joaquín
Mallo, un joven hispanoargentino de tan sólo 26 años.
¿Qué intentaba
representar con Corle?
Es una bienvenida,
una mano que saluda a todo aquel que se acerca a una ciudad
abierta y acogedora como Madrid.
¿Cómo
se enteró de que había ganado?
Ya
tenía
algunas esperanzas gracias a las encuestas paralelas que se
hacían por Internet, pero hasta que no me llamó el
alcalde para felicitarme, no las tenía todas conmigo.
¿Cómo
surgió la idea de la mano saludando?
Estuve
una semana pensando, y una mañana me vino la imagen de la
mano. Fue la primera idea que tuve. Tardé dos semanas
en definir el diseño.
¿Y
el nombre de Corle, de dónde viene?
Fue
un error. Entendí que había que firmar con mi seudónimo,
cuando realmente lo que pedían era un nombre para el
logo. Así que puse mi apodo, Corle. Viene de Corleone,
el mafioso italiano. Mis amigos me llaman así, en plan
cachondeo, porque viví una temporada en Italia.
¿Qué piensa
hacer con los 30.000 euros del premio?
Ahorrar,
viajar, comprar otro ordenador... Alguna fiesta con los amigos
también tendré que hacer.
¿Qué piensa
de la polémica de los supuestos plagios?
La
mano y el saludo son símbolos universales, y es normal que
surjan parecidos. Pero yo no copié a nadie. Además,
esos logotipos ya se parecían entre sí antes
de que saliera el mío.
¿Que
otros diseños le gustaban aparte del suyo?
El
tercer clasificado, Pintar el Alma (una M pintada a pincel),
y Madrid Fluye (aparecía 2016 en azul). Pero mi favorito era
el de Mariz, Mariz, donde el propio dibujo aparece guiñando
un ojo. La verdad es que me hubiera gustado tener esa idea.