Cabía suponer que para el fotógrafo Ben (Joshua Jackson) y su
reciente esposa Jane (Rachael Taylor), el nuevo encargo que él recibe –una
lucrativa sesión fotográfica de modas en Tokio– sería una
mezcla de luna de miel y trabajo. Cargados con tan exótica oportunidad
profesional y las ilimitadas posibilidades de un nuevo matrimonio, Ben y Jane
llegan al Japón.
Pero mientras circulan por una carretera de montaña
que conduce al Monte Fuji, su nueva vida juntos se detiene de forma accidental,
literalmente. Su automóvil arrolla a una mujer que estaba de pie en medio
de la carretera y que se había materializado de no se sabe dónde.
Al recuperar la consciencia después del accidente, Ben y Jane son incapaces
de hallar rastro alguno de la muchacha que Jane cree haber golpeado con el coche.
Afectados por el accidente y por desaparición de la chica, Ben y Jane
llegan a Tokio, donde Ben emprende su atractivo encargo. Por haber trabajado
anteriormente en el Japón y dominar el idioma, Ben se siente cómodo
allí y se reúne, entusiasmado, con viejos amigos y antiguos colegas.
Jane, nueva en la ciudad, se siente en gran medida extranjera en una tierra
extraña cada vez que realiza una incursión, tan perturbadora como
vacilante, en la ciudad.
Entretanto, Ben ha descubierto unos misteriosos borrones
blancos –inquietantemente
evocadores de una forma humana– que se han materializado en todo el trabajo de
un día en la exclusiva sesión fotográfica. Las preocupaciones
de Jane crecen ya que cree que los borrones de las fotos de Ben no son sino la
muchacha muerta en la carretera que ahora busca vengarse de ellos por haberla
abandonado para que muriese…