Una reserva
de osos pandas de la provincia china de Sichuan (centro), hábitat
principal de los pandas gigantes, ha resuelto convertir lo
que hasta ahora era un quebradero de cabeza en un lucrativo
negocio, al decidir reciclar los cientos de toneladas de excrementos
de los osos en flamantes recuerdos para los turistas.
De acuerdo
con la agencia oficial Xinhua, la reserva, que cuenta con unos
60 pandas gigantes que producen a razón de unas 300
toneladas de evacuaciones anuales, llevaba ya tiempo trabajando
en el proyecto. De momento ha fabricado con esta particular
materia prima marcos de fotos, abanicos y esculturas con forma
de oso, y están estudiando modelar "osos olímpicos" de
cara a los próximos Juegos de Beijing.
Según
tranquiliza uno de los responsables de la reserva, los regalitos
serán "relativamente" inodoros. "No huelen
demasiado mal porque el 70% de los excrementos es el bambú que
los pandas no han podido digerir", explica Jing Shimin,
asistente del director de la reserva.
Para elaborar
los recuerdos los desechos de los osos son primero sometidos
a temperaturas de 300º C, para secarlos y esterilizarlos.
Después pasan a manos de los artesanos locales, que
son los encargados de darle la forma con la que llegarán
hasta los potenciales compradores.
El precio
de los 'souvenirs' aún no ha sido establecido, pero
la reserva se ahorrará por lo menos parte de los alrededor
de 600 euros mensuales dedicados a deshacerse de las deyecciones.
Lo que sí se sabe es cuáles son los recuerdos
más costosos: aquellos con un pelo de panda dentro.
Los responsables, no obstante, han asegurado que los obtendrán
por métodos no violentos y que no piensan arrancárselos
a los osos.